Abogados y corrupción - Tribuna de Delicias

Tribuna de Delicias

Periodismo Independiente

test banner

Breaking

Home Top Ad

Post Top Ad

Responsive Ads Here

domingo, octubre 29

Abogados y corrupción

Mucho se escribe y mucho más se habla del aparentemente insuperable problema de la corrupción en México, pero poco –a mi parecer– se discute el papel que en ella juegan los profesionistas del derecho. Hace dos semanas esta columna cerró con el siguiente interrogante: ¿alguien se pregunta con qué dinero pagan Rodrigo Medina, Javier Duarte, Tomás Yarrington y similares a sus abogados defensores?
IMAGEN: alainet.org
IMAGEN: alainet.org
Es cierto que toda persona acusada por hechos del orden penal tiene derecho a que un abogado le defienda. También, es que los que se dedican a eso de representar a las personas acusadas de haber cometido uno o varios delitos en el proceso penal, tienen plena libertad de ejercer su profesión como lo estimen conveniente, tomando o dejando pasar los casos que sean de su interés (salvo el supuesto de los defensores públicos antes llamdados “de oficio”, quienes tienen pocas alternativas).
Pero ¿qué pasa cuando el cliente de uno de estos profesionistas tiene un vasto y conocido historial que deja pocas o ninguna duda sobre su responsabilidad? En este punto me gustaría invitar, como lo hago cuando trato el tema en conversaciones con otros profesionistas, que alguien elabore sobre los alcances del principio de presunción de inocencia en cuanto a individuos como Joaquín “El Chapo” Guzmán… o mejor aún, René Bejarano y su más reciente imitadora, Eva Cadena. ¿En serio todos los abogados creen en la inocencia de sus clientes? Obviamente no.
Lo que ocurre, naturalmente, es que el defensor de este tipo de personajes quiere llevarse una rebanada del pastel, es decir, percibir una parte importante de lo que su cliente obtuvo de manera “presumiblemente” ilícita. O ¿cómo explicaría usted que haya penalistas que cobran cien mil dólares estadounidenses sólo por “leer” una averiguación previa? Y para ir más allá, ¿qué opina usted de de que la mitad o más de los clientes de dichos defensores sean servidores públicos?
La verdad es que poca o nula atención se presta al hecho de que los abogados que se encargan de que Humberto Moreira o Rodrigo Medina gocen de absoluta libertad, amasan un patrimonio innegablemente comparable al de aquellos a quienes defienden. Esa es también una de las razones por las cuales la reparación del daño patrimonial es rara veces materializada.
Otro rol de vital importancia en este viciado ciclo lo juegan los juzgadores, dispuestos a encontrar el más oscuro vericueto, o a llenar sus resoluciones de formulismos y galimatías, con el objetivo de dejar intocados los intereses del corrupto, algo por lo cual –como ya se ha mencionado en otras entregas– deben rendir cuentas cuando la ciudadanía alcance el grado de conciencia y organización necesarias para exigírselos.
Mientras tanto, seguiremos teniendo a la vista a “jueces porky” y a “señores de las ligas y señoras de las bolsitas” que ufanos se pasean por las calles, sabedores de que el manto de la impunidad y los abogados al servicio de la misma, les protegen.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Post Bottom Ad

Responsive Ads Here

Páginas